La multitudinaria manifestación del sábado en Salamanca contra el traslado de parte del Archivo ha servido una vez más para mostrarnos con numerosos ejemplos, lo incoherentes, demagogos y veletas que son nuestros políticos, y en definitiva, lo poco que realmente les importamos.
La ministra de cultura, Carmen Calvo, afirmaba ayer, empitonada y encrespada tras el éxito de la marcha, que Acebes “no entiende lo que es España”. Curioso que lo diga una militante del PSOE, partido que da una definición de España diferente en cada una de las comunidades autónomas del país, con la única consigna de decir en cada región lo que el pueblo allí desea escuchar (no es de extrañar que el gobierno central nunca se pronuncie al respecto, pues dejarían de contentar a todos). Además Maragall exige al PP que se disculpe por los insultos a Carod que se escucharon el Sábado, cosa que éstos ya han hecho y de paso aprovechan para recordarles que el PSOE nunca se disculpó cuando a Aznar lo llamaron asesino en las manifestaciones en contra de la guerra en Irak. Sobre todo este asunto ha sido mayúscula mi sorpresa al descubrir que precisamente el PSOE antes estaba en contra del traslado:
14 junio de 1994
“No puede compartirse que la simple devolución de un documento constituya reparación alguna o cierre de heridas, ello haría imposible la misma existencia de los archivos, de todos los documentos del pueblo español conservados en el Archivo de Salamanca”.
“El problema debe resolverse manteniendo la unidad del archivo, que es una decisión que ya adoptó el Parlamento en tres ocasiones”
Palabras del entonces portavoz del Partido socialista en las Cortes, Jesús Caldera.
Los del PP, en cuanto a desfachatez, no le van a la zaga. Apoyan una manifestación que precisamente es lo contrario de lo que su propio partido en Cataluña llevan 30 años pidiendo. Y en la misma marcha se presenta, ni más ni menos, que la desmemoriada Esperanza Aguirre, la que hace algún tiempo decía:
12 de junio de 1996
Si en el archivo de Salamanca “hay actas del propio Gobierno de la Generalitat de Cataluña, lo lógico es que estén en el archivo de actas, pero esto yo no tengo que decidirlo”.
Se devolverán a la Generalitat “los documentos que digan los expertos cuando ellos lo digan”
Esperanza Aguirre, entonces ministra de Educación, en declaraciones a la cadena SER.
El problema es complejo, porque por un lado parece legítimo que dichos papeles regresen a donde pertenecen; pero entonces, con tal precedente, poco a poco todas las regiones también pedirían su parte y el Archivo se disgregaría. Que eso ocurra no tiene nada de malo, salvo que Salamanca, como muchas otras ciudades de regiones “poco rentables políticamente” para los partidos y por lo tanto olvidadas por los diferentes gobiernos, debe darles bastante rabia que encima que nunca se acuerdan de ellos ahora vayan y les quiten algo que consideran propio. Además por esa misma regla de tres los museos europeos se quedarían vacíos (especialmente el British Museum), pues con el mismo criterio se deberían devolver las obras y documentos expoliados, durante siglos de conflictos, a sus dueños originales (¿podríamos considerar Gibraltar como una obra robada a España?). Yo de todas formas soy partidario de que los papeles regresen a Cataluña, pero que se compense a Salamanca con algún nuevo proyecto (evidentemente no me refiero a que les den fotocopias de los originales, que es sin duda un insulto para ellos).
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Autor: Javi Moya |





