June 12, 2005 | 10:38 pm Categoría: A la deriva 

Plagiando con pomposa alevosía y premeditación a los Week-logs de Denken Über (atréveme a denunciarme y tiro de la manta) a partir de ahora, y espero que al menos una vez a la semana (preferiblemente los sábados) haré una selección de enlaces a webs y artículos de blogs que me hayan resultado interesantes y/o divertidos y/o todo lo contrario. Os animo a todos a que participen conmigo y me envíen también sus propuestas, o si tienen algún sitio propio que quieran promocionar yo los incluiré con gusto. Empezamos.

    - Japanese Sex Slang: Si eres un tipo que le gusta presumir de estar preparado para la vida moderna, sin duda necesitas dominar la jerga sexual nipona. ¿Cuantas veces has cogido el metro de Tokyo y un ancianito te ha empezado a tocar el culo? Cienes y cienes de veces, pero no te atrevías a decirle nada porque no sabías como decir ‘viejo verde’ en japonés. Con ésta web sabrás ésta (se dice ‘Ero-jiji’) y muchas otras expresiones de uso diario por todos. Mi favorita ‘Iku…Iku!’.
    - Bellezas japonesas: ¿Te ponen las chicas asiáticas disfrazadas de algún personaje de anime? Entonces aquí disfrutarás de lo lindo… o no.
    - Premios a los mejores logos fálicos: El sexo, y no el dinero, es lo que hace que el mundo se mueva, y eso los creativos lo saben muy bien. El erotismo como reclamo lo vemos a diario en los comerciales de televisión, y más sutílmente en logos o forma de productos con simbología fálica. ¿Acaso piensas que las barras de pan tienen esa forma, alargada, al azar? Ni mucho menos. Seguro que fué idea de algún avispado panadero.
    - Riesgos laborales: Todas las profesiones tienen sus riesgos, y ser un ladrón no iba a ser una excepción. Si encima la víctima es una aférrima seguidora del wrestling (a.k.a. pressing catch) pues peor.
    - Fijación Oral: Cuando conocimos el título del último disco de Shakira, todos y todas sin excepción, pensamos que era algo relacionado con el sexo oral. Yo días después descubrí que se refiere a eso de cuando te se queda algún resto de comida entre los dientes y te desesperas con la lengua en intentar sacarlo. En este bello artículo se nos habla de que el llamado sexo débil no es precisamente el débil en el sexo. Vaya una trabalenguas.
    - astroHele: Fantástica iniciativa de una joven catalana de crear una web sobre astronomía. Yo de pequeño siempre quise un telescopio para, además de espiar a la vecina, comprender lo pequeños que somos; y un microscopio para, además de examinar un moco, comprender lo grandes que somos; pero la economía doméstica familiar no daba para mucho y me tuve que conformar con ver Cosmos de Carl Sagan. Bravo Helena ! (aquí en castellano)
12:50 am Categoría: Televisión, Recuerdos 

El Equipo A (A Team):
Pasados los años solemos dulcificar los recuerdos (sobretodo los vividos en la infancia) y rodearlos de un halo de magnificencia y divinidad, como si estuvieramos bajo el influjo de algún extraño encantamiento. Las series no son ajenas a ésto, pero como en todo, hay excepciones: El equipo A cuando la veías, aunque nos entretenía, ya eramos consciente de lo mala que era.
Todos y cada uno de sus capítulos eran exactamente iguales: un pobre desamparado sufría las extorsiones y/o amenazas de algún grupo de maleantes, y siempre había algún rocambolesco motivo por el que la víctima rehusaba a ir al sheriff del pueblo a contarle sus desdichas. Luego, no se sabe muy bien porqué, todo Estados Unidos conocía de la existencia del Equipo A y de como contactar con ellos, todos, menos los militares que los buscaban. Hanibbal, para evitar que el encuentro fuese una trampa, siempre se disfrazaba y una vez certificado que el desvalido de turno podía pagarles una buena suma de dinero se ponían manos a la obra. Los malos siempre en un primer momento capturaban a nuestros héroes, pero, casualidades de la vida, siempre los encerraban en algún lado rodeados de un millón de herramientas de bricolaje y mecánica. Entonces los 4 manitas fabricaban algún vehículo o arma, escapaban y pateaban los culos de los malvados (la cámara siempre tomaba la misma toma: a M.A. levantando a alguno de los maleantes por encima de una barra de bar o vehículo). Pero, a pesar de la ingente munición y violencia usada en cada capítulo, nadie moría, siquiera nadie quedaba herido, incluso cuando siempre había algún coche que daba 5 o 6 vueltas de campana.
Además en todos los episodios se repetían algunas escenas: Tenían que sacar a Murdock del psiquiátrico embaucando a la enfermera; Fénix se enrrollaba con alguna pariente maciza de los ayudados; engañaban a M.A. -que nunca escarmentaba- y lo drogaban para poder tomar algún avión; y finalmente, justo antes de empezar los títulos de crédito, Murdock hacía alguna tontería y M.A. se abalanzaba hacía él para golpearlo, momento justo en el que se congelaba la imagen.
Yo de pequeño jugaba con mis amiguitos al Equipo A, cada uno tomaba un papel. Yo, un enclenque que el viento podía arrastrar en cualquiera de sus embestidas, hacía curiosamente de M.A.

El equipo A

V, los visitantes:
Hoy día estamos ya acostumbrados al merchandising y demás parafernalia (estampitas, posters, todo tipo de productos promocionales -desde el papel higiénico a las mochilas-) que suele acompañar a los grandes estrenos cinematográficos (y a todo el estudiado hype que se va creando desde meses antes). Pero a mediados de los 80, y en España, nuestros virginales ojos no habían visto jamás algo parecido hasta la llegada de V.
En el primer episodio un manojo de inmesas naves nodrizas, al más puro estilo, o mejor dicho, exactamente igual a Independence Day, invadían buena parte de las capitales del mundo. Los líderes alienígenas se entrevistaban con los terráqueos y los convencían de que venían en son de paz. En realidad se habían quedado sin gusanitos en su planeta y venían a devorarnos a nosotros. Fué en este punto cuando muchos de nosotros descubrimos que perteneciamos al lado tenebroso de la fuerza, porque los que realmente nos fascinaban eran los reptiles invasores, con sus monos de color rojo, y su simpática costumbre de envasarnos en cadenas de montaje. La resistencia terrícola nos provocaba salpullidos, era una panda de pijos subnormales y de patanes insoportables. La trama se fué poco a poco centrando en ellos y la serie decayó.
Pero si hay algo que quedará en nuestra memoria es la imagen de Diana. La mala malísima. Sobretodo cuando deglutía, como la que se está tomando un esparrago Carretilla, de manera tan lasciva, aquellos ratoncitos blancos, que se estremecían en su garganta. Diana era una lagarta en el sentido más amplio de la palabra. Fué una pena que nunca se acabara liando con Donovan, el líder de los terrícolas rebeldes. Hubiera sido legendario verla en su piel verde escamada de reptil sometiendo sexualmente al guaperas.
En el patio del colegio, en los recreos, intercambiábamos cromos, veíamos los pósters de la teleindiscreta, y comiamos los ratoncitos de gominola, imitando a nuestra diosa, con el manifiesto peligro de atragantarnos. Luego nos subiamos en los bancos e imaginábamos que eran naves alienígenas.

V, los visitantes

Continuará…

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